TEMARIO DE DAVID HUME.



El conocimiento humano y las ideas.

Sólo con un estudio detallado de la facultad de conocer se podrá saber qué y cómo se pueden alcanzar las verdades: sólo conociendo el alcance de la facultad de conocer se estará en disposición de conocer verdaderamente el hombre.
La epistemología que Hume emplea es el empirismo, lo hace más drástico e incisivo, acabando en un tolerante y consecuente escepticismo.
Para Hume va a ser la observación de la propia conducta humana quien sirva de juez para establecer los criterios del conocimiento del hombre.
Pues la experimentación, la observación y la inferencia causal son los caminos que llevan a establecer lo que pueda ser conocido por el hombre y a la vez ser el fundamento del propio conocimiento humano.



Conocer según Hume, es alcanzar nuevas verdades mediante la combinación de ideas que ya están presentes en la mente, con relación al mundo en el que vivimos.
Esto significa:
-Que todo conocimiento es una combinación de ideas ya alojadas en la mente y que son causadas por impresiones previas.
-Que el conocimiento consiste en establecer verdades (un con0ocimiento falso es un sin sentido).
Conocer es describir algo nuevo sobre las ideas y las relaciones que tienen entre sí; conocer es pensar en la mente a partir de ciertos datos que están en ella (independientemente de cuál sea su origen).
Los datos y las informaciones de la mente son las ideas, la reflexión y combinación que con ellas realicemos serán nuestros pensamientos, que serán nuestro (supuesto) conocimiento de las cosas del (supuesto) mundo en que vivimos.
Las ideas según Hume son una copia o reflejo de cada una de las impresiones que recibimos. Son las huellas que el objeto sensible deja en la mente.
La mente es:
-La facultad de recibir representaciones de las cosas y de los objetos y almacenarlas.
-Facultad razonadora (lógica) en base a las representaciones recibidas.
-Facultad decisoria en base a los razonamientos establecidos.
La mente es el principio activo y pasivo del pensamiento y del conocimiento; allí donde las ideas se alojan y donde, por condiciones naturales y propias de la naturaleza humana, se asocian entre sí; donde razonamos y decidimos actuar.
-Los principios del empirismo.
*Todos los contenidos de la mente se derivan de:
O de impresiones sensibles (sensaciones externas).
O de impresiones de la reflexión (estados internos causados por ideas que a su vez han sido producidas por impresiones sensibles anteriores).
-Se rechaza las ideas innatas y el poder de la razón para descubrir las verdades fundamentales.
-Todo conocimiento se origina y funda en la experiencia; el origen de nuestras ideas es la sensibilidad.
*Todos los acontecimientos, tanto naturales como humanos se explican por la relación causa-efecto.
*Los hechos nunca pueden ser probados con antelación a su aparición.
Sólo la experiencia nos confirmará y conformará nuestro conocimiento de los hechos.
La probabilidad aumentará nuestra creencia en que se cumpla lo esperado.



Pensamiento de Hume.

Hume pretende establecer una ciencia del hombre para conocerlo mejor. En primer lugar hay que averiguar de dónde procede el conocimiento, establecer su fundamento, saber que es y que posibilidades tiene.
De la ciencia del hombre se pasa al problema del conocimiento. Dentro de aquí se analizan:
-El origen del conocimiento y el concepto y análisis de aquellos materiales que lo constituyen.
-La relación y principios con que tales materiales se conectan entre sí; especialmente el resultado final, que son las ideas generales y las distintas relaciones filosóficas.
Pensar y conocer es correlacionar entre sí diversos estados de la mente. Las ideas, por ser contenidos mentales, son lo que combinamos entre sí para que el conocimiento humano vaya avanzando. De ahí que las ideas y su origen sean el punto de partida en la problemática del conocimiento.

Hume se refiere al origen de las ideas en el Tratado de la Naturaleza Humana, como que son reproducciones débiles de las impresiones y establece aquellas clasificaciones que nos puedan permitir correlacionar las ideas entre sí y con las distintas impresiones.
Una vez establecidas y definidas las ideas se ocupa de explicar cómo se asocian entre sí y, estableciendo esto, pasa a exponer las distintas relaciones que podemos establecer entre las ideas. De estas conexiones y asociaciones de ideas surgirán, siempre derivadas de la fantasía, nuevas ideas, que verdaderamente son todo nuestro conocimiento. Después pasa a criticar la relación causa-efecto, para la cual se tienen que suceder distintos estadios:
1.La ciencia del hombre fundada en principios observacionales.
2.Las percepciones son el contenido de la mente.
3.Las percepciones son impresiones e ideas, según su fuerza y vivacidad.
4.Toda idea tiene que estar fundada en una impresión sensible anterior.
5.Las impresiones sensibles pueden ser simples o complejas.
6.Las complejas se pueden descomponer en impresiones simples.
7.Las impresiones simples son datos de los sentidos.
8.Entre impresiones e ideas simples hay una total correlación.
9.Las ideas de sensación se asocian y combinan entre sí.
10.La memoria reproduce fielmente las ideas y su orden de aparición; la imaginación y la fantasía asocian las ideas libremente.
11.Existen unos principios de asociación de ideas que son: semejanza, contigüidad y causa-efecto.
12.Las asociaciones entre ideas pueden ser naturales o filosóficas.
13.Los principios de asociación de ideas producen tres ideas complejas fundamentales: idea de relación, idea de sustancia e idea de modo.
14.Los conceptos generales abstractos se establecen por el uso generalizador que realizamos a partir de ciertas ideas de la sensación.
15.Las ideas de relación filosófica pueden ser de dos tipos: cuestiones de Hecho y Relaciones de ideas.
16.Las relaciones de ideas suponen un nuevo examen de las ideas.
17.Las cuestiones de hecho necesitan de un examen experimental y observaciones.



Crítica del principio de causalidad.

A través de ella se nos quiere hacer ver que si por la relación causa-efecto se quiere dar base y fundamento para la regularidad de la naturaleza y la predicción del futuro porque hay una conexión necesaria entre dos acontecimientos, que no tenemos fundamentos empíricos para hacerlo, pues en base al criterio empirista de verdad se puede probar que tal conexión necesaria no existe y que sólo es una precipitación de la mente humana apoyada en los hábitos y costumbres conformados en el pasado.
La causalidad, o la relación causa-efecto, es la afirmación de que todo lo que empieza a existir debe su origen a algo anterior que lo ha producido.<>.
El principio de causalidad parece decirnos que existe una vinculación necesaria entre la causa y el efecto, de tal manera que uno se sigue del otro como en una deducción de forma necesaria y que eso ocurrirá en el futuro de una manera fija y constante.
El punto de vista de Hume se reduce a dos tipos todo el conocimiento:
1.Relaciones de ideas: expresan algo necesario, no son un aumento de conocimiento. Su verdad es independiente de la experiencia. Su ejemplificación sería el mundo de la matemática.
2.Cuestiones de hecho: son todas las referentes a las ciencias de la naturaleza. Su verdad depende de la experiencia. No expresan algo necesario sino contingente.
-Aplicando esto a la idea de causalidad:
Los científicos actúan al exponer sus leyes como si la naturaleza se expresara con independencia de la experiencia. A las leyes las muestran como necesarias y universales, aunque verdaderamente no podemos considerar las cuestiones naturales como si fueran relaciones de ideas porque eso es una contradicción.
Los científicos dan validez universal y necesaria a lo que descubren por medio del principio de causalidad, aunque éste carece de fundamento y fuerza para dar validez a los logros científicos.
Dice Hume, en primer lugar, que no es una relación de ideas ya que de serlo podríamos predecir todas las consecuencias de cualquier fenómeno aunque nunca lo hubiéramos visto con anterioridad, lo cual parece netamente contradictorio con las ciencias experimentales.
Si el conocimiento natural no es una relación de ideas es en consecuencias, una cuestión de hecho, donde imperan los dictados de la experiencia y de la observación (tenemos que atenernos a los hechos, ver como actúan y esperar para hacer afirmaciones de lo que ha ocurrido, no estando nunca autorizados a hablar del futuro puesto que aún no es un hecho y no sabemos cómo actuará).

Pero no podemos encontrar la idea de conexión necesaria, bien en el objeto que llamamos causa o en el que llamamos efecto sustentada por alguna impresión sensible. Sólo vemos que se produce algo y que al rato se produce otra cosa.
Y ¿entonces porqué se valora la causalidad y recibe confianza? Hume explica lo que ocurre: estamos tan acostumbrados (por experiencias pasadas) a que cuando se produce un determinado fenómeno que se produzca un determinado efecto, que cuando vemos producirse a nuestro alrededor algo semejante a lo que ya conocemos, nuestro espíritu se adelanta, por costumbre o hábito, y somos capaces de predecir lo que pasará. Nuestra mente irá por delante de los acontecimientos reales, pero sólo en base al hábito y no por la razón o por la experiencia. Lo razonable en toda cuestión de hecho sería esperarse y comprobar por la experiencia que así ha sucedido.
Pero nunca actuamos así: por el contrario, nos adelantamos y creemos que podemos hacerlo porque pensamos que hay una vinculación necesaria entre la causa y el efecto. Pero no existe esa relación de vinculación necesaria sino sólo una precipitación de nuestra mente fundamentada en nuestros hábitos anteriores.
Vamos por delante de los acontecimientos porque estamos convencidos de que el futuro va a ser en todo exactamente igual a las experiencias que hemos tenido en el pasado. Esto el, estamos convencidos de la regularidad de la naturaleza.
Nada ni nadie puede garantizar cómo vaya a ser el futuro, ni que podamos tener confianza alguna en él. Si predecimos lo que ocurrirá es porque confiamos que el futuro será igual a lo que ha venido siendo, pero eso lo aceptamos porque se supone que aceptamos el principio de causalidad. A lo que estamos autorizados en base a la experiencia es a decir que en el pasado ha sucedido esto y que siempre ha sido así. Toda vez que vuelva a ocurrir lo mismo, en el futuro lo que hará será aumentar nuestro grado de confianza y nuestra probabilidad de que la cosa siga ocurriendo del mismo modo, pero nunca llegaremos a tener una seguridad absoluta como si fuera una demostración matemática o una prueba lógica.
Que el futuro sea igual al pasado es un principio absolutamente indemostrable aunque hasta el momento presente no haya habido contradicciones, si bien esa circunstancia sólo nos dará una altísima probabilidad respecto al futuro, pero en ningún caso una seguridad absoluta y únicamente será una creencia en que los hechos que se vayan a producir en el futuro serán como los que ya han sucedido en el pasado.
Los hechos pueden cambiar sin que haya contradicción en ello y por eso precisamente se han de basar en la experiencia. Esa creencia en el futuro la constituye el principio de uniformidad de la naturaleza.
La creencia es la inclinación sentimental que nos convence que algo sucederá, estando asociado a una impresión presente al espíritu.
La creencia es un principio inverificable, pero necesario para que la vida funcione. Hume no rechaza que sigamos actuando como lo hemos venido haciendo hasta ahora, pero sí quiere hacernos ver que tampoco es una idea innata. Una creencia se asume gratuitamente en base a ciertos condicionantes naturales y epistemológicos que los hombres tenemos.
Nuestra convicción en la regularidad de la naturaleza es una creencia y no algo racional o empíricamente fundamentado. Estamos convencidos, tenemos la creencia personal y subjetiva, de que la naturaleza seguirá siendo igual y constante, pero no hay fundamento para ello.
Tenemos una creencia tanto en el principio de uniformidad de la naturaleza como en el principio de causalidad. Creemos en ello y eso es todo.
El principio de causalidad lo establecemos en base a los siguientes tres postulados: costumbre o hábito adquiridos en el pasado; creencias en que el futuro será en todo semejante al pasado y, por lo tanto, en el principio de uniformidad de la naturaleza.
Prioridad de lo que llamamos causa, contigüidad espacio-temporal en los fenómenos observados y conexión necesaria son los componentes que vemos en las cosas del mundo para poder decir que algo es causa de otra cosa.
Será el hábito de ver las cosas en esa conexión causal lo que nos hará decir que el futuro será igual al pasado, puesto que presuponemos que la naturaleza es uniforme en todo momento y que lo que vaya a suceder en el futuro será como lo que ya ha sucedido en el pasado.
Pero todo esto son meras creencias humanas.




La sustancia.

Si como hemos visto, todo nuestro conocimiento se reduce a impresiones e ideas, no podemos abordar cuestiones abstractas; y entre las más abstractas está el problema de la sustancia. La sustancia es un concepto al que no corresponde ninguna impresión. La palabra sustancia sólo designa un conjunto de percepciones particulares que nos hemos acostumbrado a encontrar juntas; por tanto, el concepto clave de la Metafísica carece de valor.
Una vez expuestos los principios epistemológicos, basta realizar su aplicación directa al campo de la Metafísica para ver si tiene alguna posibilidad de mantenerse dentro de la ciencia del hombre.
El Mundo: Yo lo único que puedo afirmar es que tengo una impresión, pero no puedo afirmar que a mi impresión corresponda una realidad exterior. La realidad está más allá de las impresiones. Por tanto, no puedo afirmar la existencia de una realidad corpórea distinta de nuestras impresiones. Lo único que podemos afirmar es la realidad de nuestras impresiones, pero no realidad alguna distinta de ellas.
Dios: Tanto Locke como Berkeley habían afirmado la existencia de Dios desde el principio de causalidad, naturalmente, Hume lo niega:

De Dios no tenemos ninguna impresión y, por tanto, no podemos afirmar su existencia.

No hay nexo causal entre las impresiones y Dios, que está más allá de ellas.
Entonces, ¿ de dónde provienen esas impresiones?. Hume contesta: no lo sabemos; no tenemos más conocimiento que nuestras impresiones. Sabemos que las tenemos, pero nada más.
Yo: Desde Descartes se había afirmado la realidad del “yo” como sustancia distinta de nuestro pensamiento, por intuición inmediata. Pero Hume lo debe negar.
Si consideramos nuestro yo como una sustancia permanente e idéntica a través de todos los cambios y mutaciones, no podemos afirmarnos a nosotros mismos como una sustancia simple (Descartes), ya que sólo percibimos un conjunto de diferentes percepciones que se suceden unas a otras. En consecuencia, no existe el yo como sustancia distinta de las impresiones. La conciencia que tenemos de nuestra propia identidad no tiene otra explicación que la memoria, que recuerda la continuidad de la sucesión. Esta continuidad no produce la identidad personal, sólo la descubre.

La ética.

“La moral es un asunto que nos interesa por encima de todo lo demás.
Hume conserva la noción tradicional de la moral como ciencia de las reglas que hay que seguir para conseguir el bien y la felicidad, mediante la práctica de la virtud. Pero el fundamento de la virtud no puede buscarse, según este autor, ni en Dios, porque no podemos conocer su existencia, ni en la razón o en normas universales y necesarias, que tampoco se dan.
Hume parte de la realidad de las valoraciones morales, que nos permiten distinguir el bien del mal y nos impulsan a actuar, para preguntarse a continuación si se derivan de la razón o de los sentimientos. La razón se ocupa de relación entre ideas o cuestiones de hecho. Su función es conocer, pero no valorar u obligar, conoce las normas prácticas de la moral pero no las establece. Por lo tanto, la moral no es objeto del entendimiento sino del sentimiento (impresiones de reflexión). Las Matemáticas o un crimen, son conocimientos o hechos, pero no juicios morales. Lo que nos hace juzgar y actuar en consecuencia ante un crimen es un sentimiento, algo interno.

Las sensaciones de placer o dolor son los resortes fundamentales del dinamismo humano. La razón juzga la adecuación de los medios a los fines que surgen de la vida impulsiva, pero no es competencia suya el pronunciarse sobre el valor de esos fines.
El fundamento de la moral es la naturaleza humana, que es la misma en todos los hombres. Existe una especie de “instinto natural”, el cual, bajo la forma de inclinación o sentimiento, determina el bien y el mal. No hay cosa buenas o malas en sí mismas, lo que los hombres llaman bueno o malo no es más que lo útil o lo nocivo.
Hume no da a este instinto un sentido egoísta y personal, sino que lo extiende a la utilidad general. El fundamento del orden moral consiste en la simpatía, o sentimiento de camaradería. “Llamamos virtuosa toda cualidad o acto mental que encuentre la aprobación general de la humanidad, y llamamos viciosa a toda cualidad que sea objeto de repulsa o censura general” En el fondo, la aprobación o desaprobación general recae sobre lo que es útil o nocivo a la vida individual o social.
De este modo, la virtud sería cualquier acción o cualidad mental que da a quien la ve un sentimiento agradable de aprobación. El vicio es lo contrario.


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