TEMARIO DE PLATÓN



1. La Teoría de las Ideas

No está sistemáticamente expuesta en ningún diálogo de Platón y fue continuamente revisada. Aristóteles aporta algunas pistas para entender el sentido de la teoría de las Ideas:

a) Comenzó siendo una teoría dualista (dualismo cosmológico, pues habla de dos mundos distintos y separados, el sensible y el inteligible). Pero, en su formulación definitiva, puede ser considerada una teoría pluralista (pluralismo ontológico, porque habla de multiplicidad de ideas y de cosas), con pretensiones de unificar de alguna manera la realidad (para cada clase de cosas hay una idea única). Se puede decir, por tanto, que se enfrenta también al problema de lo uno y lo múltiple, que ya ocupó a los filósofos presocráticos.

b) ¿Qué relación existe entre las ideas y las cosas? En el diálogo Parménides analiza los conceptos de «participación» e «imitación», los más utilizados para expresar la relación entre ideas y cosas. Aunque ve inconvenientes en usar ambos conceptos («participación» porque parece fragmentar a cada idea; e «imitación» porque sugiere que entre las ideas y las cosas existe semejanza mutua). Sin embargo, mantiene la importancia de tales conceptos para entender la relación entre las cosas y las ideas. Además, afirma que, lo queramos o no, nos vemos obligado a admitir la existencia de las ideas, puesto que de lo contrario sería imposible el pensamiento -no sabríamos hacia dónde dirigirlo- y se destruiría totalmente el poder de la dialéctica (la investigación que conduce al verdadero conocimiento).

c) ¿Existe alguna relación entre las ideas? En el diálogo la República mostró Platón una cierta jerarquía entre las ideas: primero estaría la de Bien, luego las ideas éticas y las estéticas, y finalmente las matemáticas. Mantiene la concepción jerárquica en todos los diálogos, aunque no sitúa siempre en la cúspide a la misma idea. Así, por ejemplo, en el diálogo el Banquete será la Belleza la principal; en el Parménides, el Uno; y en el Sofista, el Ser. Además, intentó establecer algunas relaciones de combinación y comunicación entre las Ideas, sin que por ello perdieran su propia identidad.

Platón establece la siguiente jerarquía de las ideas:

Por encima de las ideas están las realidades supremas, absolutamente consistentes, inabarcables e indefinibles. Sólo son tres: el BIEN, la BELLEZA y la JUSTICIA. Pero la idea superior a todas es la de BIEN, la que da consistencia a todas las demás. Es el ser por excelencia; de él derivan la Belleza y la Justicia. Es como la luz que ilumina todo y permite contemplar las demás ideas. La Belleza vuelve bellas el mundo de las realidades físicas. La Justicia armoniza las distintas partes del alma individual (la concupiscible, la irascible y la racional) y regula el funcionamiento del cuerpo social (pueblo, militares y gobernantes), además de establecer las relaciones adecuadas entre otras virtudes singulares y colectivas (fortaleza, templanza y prudencia). En el buen conocimiento de estas tres ideas consiste la sabiduría.



2. El conocimiento de las Ideas por reminiscencia

No adquirimos las ideas por la razón, ni son el resultado de pensamientos o reflexiones. Platón dice que el alma ya tenía esos conocimientos desde siempre, por haberlas contemplado en períodos anteriores a nuestra existencia, puesto que el alma preexistió, junto a los dioses, en el Olimpo.

Como el alma está encerrada en un cuerpo material y en contacto con realidades materiales espaciotemporales, sólo puede tener recuerdos de las Ideas que en su momento contempló directamente. A estos recuerdos le llama Platón «anámnesis». Son, por tanto, conocimientos a priori, anteriores a cualquier tipo de experiencia o impresión sensible. Cuando vemos objetos concretos (árboles, casas, libros...) esos objetos nos evocan la idea correspondiente que conocimos en la eternidad. Ni siquiera estas ideas se adquieren por el estudio o la reflexión.



3. Ideas sobre cosmología de Platón

Del Cosmos (el mundo de las cosas) dice Platón que tuvo que nacer, porque es visible, tangible y tiene cuerpo. Respecto a cómo se originó, da la siguiente explicación en el Timeo:

- Un artífice divino, el Demiurgo (significa «artesano», en griego) fue la causa activa e inteligente que lo formó (inspirado quizás en el Noûs de Anaxágoras).

- El Demiurgo actúa teniendo como modelo el Mundo de las Ideas.

- Dio forma al mundo a partir de una materia preexistente, caótica y móvil.



4. La antropología platónica

a) El dualismo platónico: Puesto que su concepción sobre el mundo es dualista (lo divide en dos: Mundo de las Ideas y Mundo de las cosas), también lo es su concepción del ser humano, en el que distingue claramente alma y cuerpo. La superioridad del Mundo de las Ideas sobre el de las cosas se traduce en el contexto antropológico en una prioridad absoluta del alma sobre el cuerpo, hasta el punto de afirmar que «el hombre es su alma». Alma y cuerpo forman una unidad accidental, precaria, en un sentido parecido a como afirmamos que un jinete está unido a su caballo.

• El cuerpo: Es la cárcel del alma, algo así como el caparazón que lleva dentro a la ostra.

- Supone un lastre negativo para el alma, pues le crea necesidades, enfermedades, deseos, temores, pasiones y sensaciones que le obstaculizan la búsqueda de la verdad.

- Es un estorbo del que el alma tiene que liberarse poco a poco, del que tiene que purificarse para poder acceder a la contemplación de las Ideas.

- El cuerpo inclina al alma a poseer cada vez más, a ser ambiciosa, al comportamiento violento y a la guerra, a los placeres sensibles (Fedón, 250 D y 66).

• El alma: Es muy superior al cuerpo. Es la que constituye nuestro yo.

- Representa lo más auténtico del ser humano, y al lado de ella el cuerpo es sólo una sombra, una apariencia.

- El alma racional es una creación directa del Demiurgo, tomando como modelo las Ideas eternas (Timeo, 41).

- El alma obtuvo sus conocimientos mientras estuvo en contacto con las Ideas, en su primera existencia (Fedro, 245).

Con esta concepción, Platón deja abierto un profundo abismo entre el mundo material -el mundo de lo sensible, de lo físico- y el mundo de lo espiritual, de las Ideas y de lo mental. Esta oposición tajante entre materialismo y espiritualismo hará del hombre un ser escindido, imperfecto, incapaz de conseguir unidad y auténtica armonía.

b) Las partes del alma: Platón habla de tres partes, que en algunos textos parecen almas independientes más que partes de un alma única.

• Alma racional (noûs, lógos), de naturaleza divina y situada en el cerebro, es inmortal e inteligente. Se dedica al pensamiento puro y busca la contemplación de la verdad.

• Alma irascible (thymós), fuente de pasiones nobles, situada en el tórax e inseparable del cuerpo, mortal.

• Alma concupiscible o apetitiva (epithymía), situada en el abdomen y mortal. De ella proceden las pasiones más bajas y los sentimientos innobles.

c) La inmortalidad del alma: Fue una de las doctrinas filosóficas importantes de Platón más novedosas en su momento. El alma no es inmortal por naturaleza, sino únicamente por la voluntad del Demiurgo que la formó

d) La transmigración y el destino del alma. Platón dedicó alguno de sus mitos más bellos al destino del alma (en el Fedro, el de la caída y ascensión del alma, donde compara el alma con un carro tirado por dos caballos; en el Gorgias, el Fedón y la República los mitos del juicio final, donde incluye la doctrina pitagórica de las sucesivas reencarnaciones del alma). En síntesis, Platón afirma que las almas salen de las manos del Demiurgo, todas iguales, eternas y atemporales; después se encarnan espaciotemporalmente en cuerpos materiales concretos. Se trata de la primera encarnación.



Después de la muerte, el alma permanece peregrina durante unos mil años, encarnándose sucesivamente en diferentes cuerpos, eligiendo su destino. Cada vez que se encarna en un cuerpo nuevo elige también un nuevo género de vida, y esta elección encierra muchos peligros, porque muchos eligen destinos aparentemente ideales que luego se revelan terribles. No son los dioses, sino nosotros, los que elegimos nuestro destino. Los dioses no son responsables de que algunos hombres elijan destinos que les aparten de la verdad. Pero lo importante es que la parte racional del alma domine y controle sus tendencias irracionales, sus pasiones, sus deseos y sentimientos, para que tras sucesivas reencarnaciones pueda llegar a la contemplación de la verdad (así lo explica con el mito del carro alado en el Fedro, 386).

En el «mito de Er» (República) Platón establece una jerarquía de valores a escoger para las sucesivas transmigraciones, eligiendo uno u otro personaje según el grado de virtud que desee: 1º. Filósofo; 2º. Rey; 3º. Hombre de Estado, padre de familia o comerciante; 4º. Gimnasta, artista o médico; 5º. Profeta o sacerdote; 6º. Poeta; 7º. Obrero artesano o labrador; 8º. Sofista o demagogo; 9º. Tirano. Con este mito probablemente pretendía destacar la importancia de la libertad y la responsabilidad como claves para realizar todas las elecciones en la vida humana. Presenta el destino como resultado de la decisión personal, y no como una imposición fatalista de los dioses. Su escala de valores, sin embargo, refleja la concepción clasista que tenía Platón de la sociedad. Platón no oculta sus preferencias por la aristocrática, su nostalgia por la actividad política y su desprecio por los trabajadores.



5. El conocimiento

La teoría de las Ideas plantea un problema: ¿cómo podemos conocer las Ideas, si pertenecen a otro mundo distinto del nuestro, el Mundo Inteligible? La teoría platónica del conocimiento se basará en tres supuestos: 1º. Las cosas imitan o participan de las Ideas; 2º. El alma es una realidad intermedia entre las cosas y las Ideas; 3º. Las Ideas están en comunicación entre sí. Asumidas estas premisas, podemos destacar tres aspectos en la teoría platónica del conocimiento:

1º. La reminiscencia (anámnesis): En el Menón se plantea ya con claridad que no podemos intentar buscar lo que ya se conoce -porque sería inútil- ni tampoco lo que no conocemos -no sabríamos adónde dirigirnos ni podríamos reconocer lo buscado-. Este razonamiento indujo a Platón a concluir que no buscamos lo que desconocemos y, por lo tanto, conocer es recordar. Platón concibe, pues, el conocimiento de las Ideas como reminiscencia. En el Fedón y el Fedro se añade que el alma tuvo que conocer las Ideas en una existencia anterior, separada del cuerpo. Ese conocimiento es posible por la afinidad existente entre la naturaleza del alma y la de las Ideas («lo semejante conoce lo semejante»). Puesto que las cosas imitan a las Ideas, el conocimiento sensible sirve de ocasión para el recuerdo (anámnesis). De esta manera la multiplicidad de las sensaciones es reducida a la unidad de una sola Idea mediante el recuerdo.

2º. La dialéctica: En los diálogos posteriores desaparece toda referencia al conocimiento como reminiscencia y Platón centra su atención en la dialéctica, que en los primeros diálogos coincidía con el método socrático de preguntas y respuestas. Pero en la República sufre notables modificaciones:

• Grados de conocimiento (República, libro sexto, 509 d-511): A partir de los grados de ser, Platón distingue dos formas generales de conocimiento: la opinión y la ciencia (en esto coincide con Parménides). La opinión es el conocimiento de las cosas del Mundo visible que nacen y se corrompen y del devenir. La ciencia sólo puede ser conocimiento de las cosas del «Mundo Inteligible», del Ser eterno e inmutable y de las substancias o esencias. Un grado inferior de conocimiento sería la imaginación, alimentada por los objetos sensibles que percibimos por los sentidos -los que estudia la Física- y por la creencia. Pero ni la imaginación ni la creencia son para Platón verdaderas formas de conocimiento porque tratan sobre objetos móviles.



• El «mito de la caverna»: Aparece al inicio del libro VII de la República. Constituye una alegoría acerca de la educación del filósofo. En este texto Platón muestra que hay una continuidad entre los distintos grados de conocimiento, en correspondencia con su visión jerárquica de la realidad. La educación consistirá en un ascenso a través de las diversas formas de conocimiento, siendo la física y las matemáticas las que tienen un carácter propedéutico (introductorio). Platón no llega a decir cómo se conocen las Ideas. Simplemente indica que el alma tiene capacidad para ello, si sabe mirar en la buena dirección (Rep., 518 d). Las matemáticas son las que más ayudan a dar el empujón hacia regiones superiores, pues no arrancan del mundo del devenir y nos introducen en la contemplación de los objetos inteligibles. Pero el matemático aún permanece atado a las representaciones sensibles (geométricas). Abandonarlas y penetrar en el mundo de las Ideas será la tarea del dialéctico, del filósofo.

6. Teoría ética y doctrina política de Platón

El conocimiento, sirviéndose de la dialéctica y del amor, es el camino hacia las Ideas. Pero por sí solo no basta: necesita, además, la virtud, la única que puede enseñarle el camino hacia el Bien y la Justicia. Por otra parte, ningún ser humano aislado tiene capacidad para ser bueno o sabio. Para ello necesita a toda la comunidad política, al Estado. En la práctica, esto significa que sólo la virtud y el Estado hacen posible el acceso a las Ideas, aunque sean las Ideas el fundamento último de la virtud y del Estado. Esta especie de círculo conceptual culmina la filosofía platónica, que tiene una clara intención ética y política, como dijimos.

a)Teoría política: El Estado

Platón presenta una clara correlación entre el alma y el Estado. Opina que la estructura de la ciudad y clases sociales tiene su reflejo en el alma y, a su vez, las partes del alma se corresponden con la estructura social. Por esa razón cuando habla de ética y virtudes personales nos introduce, al mismo tiempo, en la política. Además, sólo en la ciudad justa es posible educar a hombres justos, capaces de armonizar bien sus diferentes virtudes. Sólo la pólis permite adquirir las virtudes éticas propias de un ciudadano honrado.

El tema de la República es la justicia en el individuo y en el Estado. Ofrece una utopía en la que el gobierno pertenece a los filósofos. Platón se inclinaba por un gobierno monárquico o aristocrático, donde la aristocracia era una aristocracia de la virtud y el saber, no de sangre o linaje. En contra de lo que algunos sofistas opinaban, los gobernantes no debían guiarse por la ambición personal ni por la fuerza, sino aspirar a la contemplación del orden inmutable de las Ideas para que su acción política fuese un reflejo de ellas (cf. el «mito de la caverna», donde los que consiguen salir de la caverna y llegan a contemplar el sol de la Verdad, la Justicia y el Bien deben «volver a la caverna» para guiar a los que siguen allí).

• El origen de la sociedad. La ciudad responde a las necesidades humanas, porque ningún ser humano se basta a sí mismo y depende de los demás para la satisfacción de sus necesidades, desde alimentación hasta educación y atención médica. Todos nos necesitamos mutuamente, porque cada uno aporta su saber, experiencia y conocimientos a la comunidad. Es la satisfacción de las necesidades lo que establece la división del trabajo en la ciudad, a partir de tres tipos básicos de actividades que se corresponden con las disposiciones naturales de la mayoría de los ciudadanos:

1ª. Artesanos (actividades productivas).

2ª. Guardianes o guerreros (encargados de la defensa).

3ª. Gobernantes (actividad política y gobierno).

• Las clases sociales. La ciudad, según Platón, se compone de tres clases sociales que se corresponden con las tres partes del alma. Presenta una organización política estrictamente jerarquizada. Parte de que no todos los hombres están igualmente dotados por naturaleza ni deben realizar las mismas funciones. En cada uno predomina un alma y ha de ser educado para las funciones que deba realizar (la educación debe ser idéntica para hombres y para mujeres). El Estado, según Platón, es ante todo una institución educativa. Por otro lado, la existencia de los ciudadanos está en función del bien de la colectividad, y esto justifica para Platón un comunismo total para las clases superiores, que incluye la abolición de la propiedad privada y de la familia. Pensaba Platón que de este modo los gobernantes y los guerreros estarían a salvo de los peligros de la ambición personal o familiar.

- Los artesanos: Ofrece los recursos suficientes para satisfacer las necesidades básicas (alimentos, etc.), mediante un trabajo productivo de bienes y servicios. Platón no explica por qué es "natural" que unos tengan que servir a la ciudad y otros beneficiarse de su trabajo.

- Los guardianes o guerreros: Tienen como función defender la ciudad de posibles invasores, extranjeros o bárbaros, y también aplacar los conflictos internos. Es la más importante, porque de esta clase saldrán los gobernantes (los mejores entre los guardianes). Su educación y preparación deben ser la propia de una élite, puesto que de ellos dependerá el buen funcionamiento de la ciudad. Además, tendrán un régimen especial de vida: se alojarán en viviendas separadas de las del resto de los ciudadanos; no poseerán riquezas propias, ni vivienda privada, ni familia, ni mujeres. Se mantendrán en régimen de matrimonio monogámico permanente. Se casarán con mujeres de su misma clase para preservar la pureza del grupo.

- Los gobernantes: Son los árbitros absolutos de la vida política, y sólo se justifican en el cargo si llegan a ser los más sabios. Deben ser seleccionados entre los mejor dotados y estar sometidos, entre los 20 y 30 años, a una formación científica muy especial. Normalmente procederán de los guardianes perfectos, aquellos que, al final de su formación, llegan a ser filósofos casi perfectos, capaces de poner como fundamento del Estado la Verdad, la Justicia y el Bien.



• Teoría de las diferentes formas de gobierno. Según Platón, el devenir histórico de los Estados les conduce a la degradación progresiva (contra el optimismo de Protágoras, que entendía la historia como progreso). El criterio que utiliza Platón para establecer sus preferencias por uno u otro sistema político es la capacidad intelectual y preparación filosófica que cada forma de gobierno requiere:

1º. Aristocracia ("gobierno de los mejores"): Es la forma más perfecta de gobierno, tanto si manda una persona sola como si lo hacen varios.

2º. Timocracia: Es el gobierno de los que tienen cierta renta y honor. En él no mandan los mejores, sino los más ambiciosos y guerreros, más amigos de la guerra que de la buena gestión política pacífica.

3º. Oligarquía: Gobierno de unos pocos, los explotadores, los que están a la caza de puestos y riquezas. Esto no significa que siempre gobiernen mal.

4º. Democracia: Gobierno del pueblo, donde predomina la libertad -sobre todo de expresión-, normalmente cuando el pueblo llano expulsa a los ricos del poder y permite una libertad inmoderada, que a menudo supone el desprecio de las leyes. La falta de una autoridad rígida que domine a los demás y el hecho de que todos se consideren igual puede suponer, con frecuencia, la perversión del orden social y de la fuerza.

5º. Tiranía: Es la ruina y degradación del Estado, la peor forma de gobierno. A menudo es consecuencia de la democracia y de no saber hacer uso de la libertad, lo cual obliga a que alguien tome el poder e imponga su dominio por la fuerza. La necesidad de líder es lo que justifica que el pueblo demande un tirano. Pero este suele embriagarse fácilmente de poder y, en la práctica, hace surgir la mayor de las esclavitudes. Platón estaba convencido de que el orden en que expone sus críticas a las diferentes formas de gobierno reflejaba la sucesión de formas políticas en Grecia. Pero históricamente no fue así.

Para Platón, la cuestión política es también ética: cada ciudadano debe practicar aquellas virtudes propias del grupo social al que pertenece, y en eso consiste la Justicia. Pero ¿quién decide la pertenencia a un determinado grupo social? Platón tenía una concepción estática de la sociedad, basada en un rígido determinismo incompatible con otros ideales griegos de libertad, democracia y participación igualitaria de los ciudadanos en el gobierno. En las Leyes hay algunos pasajes donde reconoce que muchas de sus propuestas constituyen un ideal, difícil o imposible de poner en práctica.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La teoría etica y doctrina de platón es algo que me parece muy curioso y me gusta dar.muchas gracias