TEMARIO DE AGUSTÍN DE HIPONA

 

 

La búsqueda de la felicidad

            Con su obra confesiones, busca la verdad. El efecto de esta búsqueda es la orientación filosófica de su existencia, que sólo buscará la felicidad por el camino de la filosofía o el de la religión.
La búsqueda de la felicidad en su juventud la encuentra en la vida misma: la felicidad es lo concreto, el placer. “Amar y ser amado era la cosa más dulce para mi, sobre todo si podía gozar del cuerpo del amante”.
De su aproximación a los maniqueos surgen dos grandes inquietudes: Dios y el mal, pero los maniqueos ofrecían una interpretación de la realidad en la que sólo se aceptaba lo material.
         La lectura de Aristóteles hizo que Agustín se cuestionase las creencias maniqueas. Confundido, se une a la doctrina escéptica de la Academia Nueva: se debe dudar de todas las cosas y que ninguna verdad puede ser comprendida por el hombre.

La duda

         ¿Duda alguien de que vive, de que recuerda, de que conoce? Pues si duda, vive.
Agustín es consciente de que las realidades de su alrededor son contingentes: nacen, se transforman, y mueren.

Superación del materialismo maniqueo

         Después de la influencia maniqueísta recurrirá a la influencia Platónica, ésta es determinante en este proceso en el que Agustín siempre reconocerá la ayuda que Platón le prestó para comprender la verdad: descubrió el mundo de lo inteligible como el de la verdad permanente.
Llegó a la Conversión; convicción de que la presencia divina sólo puede hallarse en el interior del hombre y en el hombre interior habita la verdad.

La interioridad y la Memoria

         En el libro X de las Confesiones, Agustín sostiene que es en la memoria en donde se manifiesta la verdad, que es Dios.
La felicidad es para Agustín, Dios, pero el Dios que Agustín encuentra no es el platónico. Agustín restablece al Dios cristiano como lo más íntimo, lo más allá del ser.

EL CONOCIMIENTO, RAZÓN Y FE

         Agustín hereda del platonismo una antropología dualista. “El hombre es un alma que se sirve de un cuerpo”:
- El cuerpo es un principio material corruptible.
- El alma es un elemento inmaterial e incorruptible. En el alma se distingue:
- Razón Inferior: tiene por objeto el conocimiento de lo mutable sensible.
- Razón superior: cuyo fin es la búsqueda de la sabiduría, el conocimiento de lo inteligible, de las ideas y de Dios.

Conocimiento Sensible

            Cuando percibimos por los sentidos no se produce conocimiento. Las sensaciones son cambiantes, contingentes. El alma saca de sí misma representaciones de los objetos.

DOCTRINA DE LA ILUMINACIÓN

            Cuando el alma conoce objetos como los matemáticos o axiomas, que son verdades inmutables y por lo tanto necesarias y eternas, se produce el conocimiento. Este conocimiento no proviene de la sensación.
El conocimiento verdadero es el conocimiento de lo que auténticamente existe y que es eterno, inmutable y necesario.
         ¿Cómo puede conocerlas el hombre? A través de una intervención de Dios que ilumina el intelecto del hombre.

Razón y Fe “DEBO CREER PARA ENTENDER”

         Para Agustín: “La vedad es común a todos”. No hay dos verdades, la filosofía y la religión son los medios de los que el hombre dispone para hallar la verdad. “Dos caminos hay que nos llevan al conocimiento: la autoridad y la razón”. Lo que la filosofía y la religión deben alcanzar es la verdad de Dios.
         ¿Qué papel desempeñan la razón y la fe en este proceso de búsqueda de Dios? La razón y la fe se necesitan mutuamente.
ó La razón se esfuerza en hacer comprensible la fe hasta donde es posible. No es absurdo creer.
ó La fe otorga fuerza iluminadora a la capacidad del conocimiento.
La razón sola no puede conducirnos a la sabiduría, no es apta para aprehender la verdad.

DIOS

El principal problema fue demostrar la existencia de Dios, mediante:
  1. El testimonio de la conciencia universal, no es posible la duda absoluta.
  2. Testimonio de todos los pueblos: ninguna prueba en sí demuestra nada, pero todas juntas sí.
  3. Testimonio Personal de la conciencia.
  4. Testimonio del orden y belleza del mundo: tiene que haber un ordenador, un Demiurgo que es Dios.
  5. Testimonio de la verdad externa. Argumento Gnoseológico, puesto que existe la verdad y siendo Dios su fundamento, Dios existe.
Ejemplo: 2+3=5; es una proposición verdadera. Toda verdad tiene que tener su fundamento. Este fundamento no tiene que estar en las cosas creadas (que son cambiantes), el fundamento de la eternidad y de la inmutabilidad de las verdades eternas tiene que estar en un ser que sea inmutable y eterno, este ser sólo puede ser Dios (San Agustín es platónico).
Argumento Ontológico:
Dios = lo + absoluto y lo + grande. Esto se piensa, pero Dios además de ser pensado, existe.


Esencia de Dios

         Agustín afirma que Dios es esencia sin accidente, es el ser mismo, la realidad plena y total, esencia inmutable y perfecta.
Este Dios que es el ser, que es sumamente perfecto, eterno e inmutable, es de modo misterioso uno y a la vez tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La Creación

         Todas las cosas encuentran en Dios su razón de ser. Agustín afirma que antes de la creación del mundo, existían las ideas en la mente de Dios y, usando las ideas como arquetipos supremos, Dios crea la realidad a su imagen y semejanza.
         La creación debe ser atemporal, porque no podemos atribuir el tiempo a Dios. La creación es instantánea, porque Dios es incompatible con una acción en proceso.
         ¿Cómo se explica la aparición de nuevos seres?
La doctrina de las Razones Seminales: Dios crea todo el universo como potencias invisibles, semillas de las cosas. Estas semillas son el germen de los seres que irán apareciendo en el tiempo, no por evolución sino según la voluntad divina.
         El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, siguiendo la Biblia, Dios Padre es concebido como el ser, el Hijo como la sabiduría del Padre, y el Espíritu Santo como amor. Así en nuestra alma se darán las tres facultades:
-Memoria.
-Entendimiento.
-Voluntad.

DIOS

ALMA

Padre, Esencia-Ser.
Memoria, Ser Temporal.
Hijo Verbo-Sabiduría.
Entendimiento.
Espíritu Santo-Amor
Voluntad.



¿Dios es el causante del mal?
         Piensa mucho en el mal, la presencia del mal es tanto un hecho metafísico (enfermedades) como moral (maldad, crimen). Si  el mundo ha sido creado por Dios, cómo se explica la existencia del mal. ¿Es Dios su causa (maniqueos)? San Agustín reflexiona bajo los seres creados que son corruptibles.
La corruptibilidad, no es un mal en sí, las cosas corruptibles son buenas (Dios creo todo bueno) pero no absolutamente buenas (absolutamente bueno sólo es él, Dios), es decir, las cosas son buenas pero corruptibles, sino fuesen corruptibles serían Dios, y si no fuesen buenas no existirían. Por tanto, todas las cosas son buenas pero no del todo buenas.
Dios ha dado existencia a todas las criaturas y esa existencia es un bien pero el ser de las criaturas no son plenas ni perfectas (serían dioses) sino limitado.
         Si el mal no es un ser, no tiene que tener un principio o una causa sino que es una privación: “No es lo que es”, sino “Lo que no es” lo que le falta.
Conclusión: todo lo creado es bueno, pero limitado; el pecado lo comete el hombre cuando usa mal su libertad. La libertad también es un bien, pero se puede usar mal.
         Si Dios existe, ¿por qué existe el mal?
El mal no es algo real, sino la ausencia de bien. El mal no es un ente y no depende ontológicamente de Dios. Sólo Dios es perfecto, el Ser.
         Agustín distingue tres clases de mal:
- El mal metafísico. El hecho de ser criaturas supone imperfección. Las cosas son prisioneras de su imperfección.
-El mal moral. Agustín explica el mal moral al introducirse el pecado como consecuencia de nuestra libertad de elegir. De este pecado, fruto de la libertad, sólo es responsable el hombre y no Dios.
- El mal físico. La experiencia de dolor y de la muerte es inseparable a la condición humana. Agustín reconoce que este tipo de mal es fácilmente atribuible a Dios pero el sufrimiento constituye un elemento necesario para la salvación como sucedió en la teología cristiana, con la muerte de Jesús.

ANTROPOLOGÍA AGUSTINIANA

         Para comprender la antropología agustiniana es necesario no perder la referencia de lo que fue el itinerario personal de San Agustín: Dios entra en el interior del hombre, infundiéndole el gusto de su bondad, atrayéndolo hacia sí, hacia Dios y le otorga la libertad y una capacidad de amar semejante a la capacidad divina
La naturaleza humana y el pecado
         Hay por un lado un Optimismo metafísico que surge de la creación: el hombre es el centro del universo; por otro lado, un juicio más negativo sobre el ser humano, Agustín piensa “que todos los hombres están condenados a la reprobación o juicio por causa de un único pecado”.
Ese pecado es el pecado original cometido por Adán al inicio de los tiempos.
Agustín acepta la doctrina jurídica romana por la que los derechos y deudas de la cabeza de familia se transmiten a sus descendientes.
         La solución para la salvación del pecado que traemos es implorar la gracia divina, bautizarse y seguir el camino del bien.
La naturaleza humana y la gracia
         La gracia es una intervención de Dios a favor del hombre por la cual el hombre puede hacer el bien, esto es, el hombre es habitado por Dios mismo.
Es Dios quien elige; en un primer momento dios se inclina hacia el pecador para ofrecerle su gracia. El ser humano debe responder desde su voluntad: esa actitud de orientarse hacia la voluntad de Dios es la Conversión. La conversión exige una actitud de fe, porque “todo lo que no procede de la fe es pecado”. Y sin fe las obras que parecen buenas se transforman en pecado.
La naturaleza humana y la libertad
         El hombre es libre para Agustín. La libertad humana se encuentra limitada por el pecado; el hombre es libre en cuanto es capaz de hacer el bien, en cuanto acepta la gracia que proviene de Dios y es Dios mismo que tiene como fruto la caridad.

TIEMPO E HISTORIA
El tiempo y el alma
         ¿Qué es el tiempo? Agustín, al plantear el problema del tiempo, no acepta la explicación aristotélica que lo concibe como medida del movimiento de los cuerpos físicos. Para Agustín el tiempo no se puede medir con lo sensible, sino que sólo se concibe en relación con el alma. De aquí la definición agustiniana del tiempo como despliegue del alma.
         Sólo en el alma existen los tres tiempos: pasado, presente y futuro, pero existen como una triple presencia:
- Como presencia de cosas pasadas, que es la memoria.
- Como presencia de cosas presente, que es la visión.
- Como presencia de cosas futuras, que es la espera.
El tiempo existe porque existe el alma.
La historia
         En el cristianismo la salvación individual se produce por la pertenencia a Dios. La historia de los hombres es, para Agustín, la historia de la intervención de Dios a favor de la salvación de los hombres.
En Agustín se encuentra la primera Teología de la Historia, expuesta en su libro La ciudad de Dios.
         La historia de la humanidad responde a la tensión entre dos modos de vida: vivir según la carne o vivir según el espíritu, que en Agustín aparecen representados por la ciudad terrena y la ciudad de Dios.
ó La ciudad terrena. Fundada por Caín, es una sociedad que tiene como objetivo la búsqueda de bienes temporales, siendo la paz el más importante.
ó La ciudad divina. Fundad por Abel, es el cuerpo místico (espiritual) de los fieles, unidos en Cristo.
El progreso en la historia es la formación y santificación del cuerpo místico. La historia es la consumación en el tiempo de lo que ya ha sido: la redención.
( CITADO DEL RINCÓN DEL VAGO ( adaptación  )

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