APUNTES DE SAN AGUSTÍN



DIOS Y EL HOMBRE ( pág 84 )


Para san Agustín el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, por ello están presentes en él las cualidades más esenciales de su naturaleza divina, aunque no todas pues hay una diferencia en cuanto a su propia naturaleza con respecto a Dios. Éstas son:

- ETERNIDAD. Dios es eterno, en él el tiempo no existe, pero gracias a Él el tiempo tiene existencia. El hombre es un ser temporal aunque su alma , emanada directamente de Dios es también eterna. En cuanto que Dios da existencia al hombre y le otorga temporalidad corporal y eternidad del alma, Dios es PADRE. En el hombre la eternidad se manifiesta como MEMORIA, todo lo que se recuerda permanece eternamente.

- VERDAD. Dios es la verdad y se manifiesta en la forma del HIJO ( Jesucristo ), el hombre es iluminado por Dios para poder obtener un conocimiento de la realidad. En el hombre la verdad se manifiesta como la ATENCIÓN.

- AMOR. Es la cualidad de Dios que más destaca San Agustín de Dios. Dios en forma de ESPÍRITU SANTO se manifiesta como amor en el hombre. La ESPERA, el anhelo, el deseo son emanaciones de Dios como Espíritu Santo.

De esta forma San Agustín explica el significado del misterio de la Santísima Trinidad ( dogma de fe cristiano ) y a la vez la relación entre la naturaleza de Dios y la naturaleza del hombre.





EL MAL (pág. 85 )

Una de las cosas que el hombre entiende difícilmente es la existencia del mal en el mundo y cómo es que Dios la permite. Para San Agustín el mal tiene distintas manifestaciones:

- EL MAL FÍSICO: El sufrimiento es un camino hacia Dios. Solamente superando el sufrimiento estaremos orgullosos de nosotros mismos para saber que el Cielo ganado nos pertenece, que no nos lo han regalado.

- EL MAL HUMANO: No es Dios el creador del mal. Dios sólo es el bien. Dios creó al hombre en su infinita bondad le dio la libertad ( el libre albedrío ), lo cual supone decidir qué hacer y es en ese momento cuando surge la posibilidad del mal, pero como negación del bien que es Dios.

EL CONOCIMIENTO, LA FE Y LA RAZÓN (pág. 87 )

Para San Agustín Dios se encuentra en nuestro interior y nos ilumina para llegar a Él. Es la razón dada por Dios la que se encarga de esta tarea. “Crede ut intelligas, intellege ut credas”(Cree para que comprendas , comprende para que creas. En esta frase se recoge todo lo que dice San Agustín sobre este tema. Si crees podrás comprender cosas que sólo la fe ofrece, si comprendes ( uso de la razón ) podrás llegar más fácil a la fe en Dios. La fe otorga al hombre más capacidad de conocimiento y en el caso de que ésta entre en conflicto con la razón, a quien se le debe hacer caso desde el principio es a la fe.

1 comentario:

Ángel Gómez dijo...

Estás ideas están bien en general. Sin embargo, es importante aclarar algunos aspectos centrales del pensamiento agustiniano que no están del todo claros en la publicación.
En primer lugar, Agustín no considera que el alma sea eterna. Bajo ningún concepto el alma es concebida por San Agustín como eterna y la razón es sencilla: Dios creó todo y, dado que el alma fue creada por Dios, la misma no pudo existir siempre, por lo que no es eterna. Además, el alma no fue emanada directamente de Dios porque su naturaleza es diferente a la de Dios, por eso la creación fue "ex nihilo". Por otra parte, lo que el hombre posee en la memoria, más precisamente en el olvido (libro X de las Confesiones) es la imagen de Dios, pero no es Dios mismo, el ser eterno, sino su imagen.
En la concepción del Dios-Trino, es decir, una naturaleza divina subsistiendo en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo; cabe aclarar que el Padre representa la fuerza creadora de la realidad; el Hijo es la sabiduría de Dios, el Verbo o Logos, en el cual existen las ideas a partir de las cuales se da origen a la creatura; y el Espíritu Santo es el Amor de Dios que se difunde en toda la creación y que ordena todas las cosas hacia el Bien, o Dios (el Sumo Bien), aunque en las creaturas libres gracias a su razón, el Amor se vincula con la libertad por lo que éstos seres (ángeles y hombres) pueden elegir amar el Bien Supremo (Dios) o el bien menor (la creatura).
Con respecto a la teoría del mal, Agustín considera que el mal no existe en sí mismo, es una negación: es una negación del ser dado por Dios, por lo que no tiene existencia propia (lo mismo sucede con las relaciones de frio-calor o luz-oscuridad: la oscuridad no existe por si misma sino que lo que existe es ausencia de luz) Así, el mal como tal no existe sino que existe ausencia de Bien. El mal no puede existir porque todo lo que creó Dios es enteramente bueno.
Por último, la teoría del conocimiento expresada tiene muchos errores importantes; en realidad, cualquier tipo de conocimiento, incluso el más simple, es producto de una iluminación del Maestro Interior (Cristo en el interior del hombre que ilumina nuestra alma), las percepciones sensoriales del mundo y los maestros exteriores en general sólo actúan como una ayuda para que seamos iluminados (una especie de estimulo). Por lo demás, no debemos olvidar que la teoría de la iluminación tenía como utilidad desechar la teoría platónica de la reminiscencia según la cual el alma conocía a partir de la reencarnación, lo que da por supuesta una concepción cíclica de la historia, contraría a la noción de la historia lineal del cristianismo.
Saludos!