CONTEXTOS AGUSTÍN DE HIPONA


Agustín de Hipona vive en los siglos IV y V después de Cristo. Es una época de grandes cambios desde un punto de vista histórico, político y social.


El imperio romano está viviendo sus horas más bajas por varias razones:

-Por un lado comienzan las invasiones bárbaras que van a desestabilizar la integridad del imperio no solamente desde un punto de vista territorial sino también desde un punto de vista jurídico y cultural, los ciudadanos romanos van a adoptar ciertas costumbres y leyes de estos pueblos al mostrarse la milicia romana incapaz de contenerlos y por lo tanto se van a ver forzados a permanecer bajo su influencia durante largo tiempo ya que el imperio tiene poca capacidad de reacción para expulsarlos debido a la gran extensión territorial que ostenta.

-Por otro lado el cristianismo se va a presentar como un movimiento corruptor del imperio y estabilizador por otro. Desde los orígenes del cristianismo, éste ha estado perseguido por el imperio debido a su incompatibilidad con el poder absoluto del emperador ( “Dad al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios” ). Sin embargo, y debido a su gran facilidad para propagar su doctrina, el cristianismo se extendió no sólo por Palestina sino por todo el imperio llegando incluso a conseguir que en el Edicto de Milán (313) el emperador Constantino lo considerase la religión más importante del imperio. Teodosio posteriormente lo proclamará religión oficial.

-Precisamente Teodosio es el que va a desencadenar el mayor cambio en todos los sentidos al otorgar a su muerte una parte del imperio para cada uno de sus dos hijos: aparecen así el imperio de oriente y el imperio de occidente.

Se puede decir que la figura de Agustín de Hipona se contextualiza perfectamente en esta situación: Por un lado la Iglesia comienza a acaparar todo el poder, incluido el cultural. Agustín, hijo de madre cristiana, va a acceder a la cultura ya totalmente mediatizada por la religión. La vida desordenada de Agustín y sus devaneos intelectuales con diferentes escuelas de pensamiento al principio de su vida no son más que un reflejo del caos en todos los sentidos de la época que le toca vivir.



La actividad cultural presidida por la Iglesia se plasma tanto en el arte como en otras actividades . Las manifestaciones pictóricas y escultóricas paleocristianas llevan en su interior el simbolismo propio de una época marcada por el platonismo, las imágenes representan ideas, incluso la arquitectura, creando espacios con poca luz, invita a un recogimiento introspectivo cercano a la anamnesis platónica. El pensamiento cristiano sigue las directrices neoplatónicas como ocurre con toda la obra de Agustín.

En un principio el autor siguió los pasos del maniqueísmo y es después de su encuentro con Ambrosio en Milán cuando Agustín toma contacto con la filosofía de Plotino ( neoplatonismo ) y finalmente con un cristianismo comprometido que le va a llevar a ser considerado como uno de los padres de la Iglesia ( Patrística ). Éstos junto con los apologistas ( defensores de los escritos bíblicos y del humanismo ) como Justino o Tertuliano, configuran el panorama filosófico de su época

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