EXAMEN PERFECTO (AGUSTÍN DE HIPONA)



Examen tipo Pau ( Comunidad de Madrid ) de la alumna CRISTINA DE DIEGO.
Realizado en el curso 2010-11. Examen perfecto. Todo un modelo a seguir.
QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO COPIAR ESTE EXAMEN, tan solo es orientativo.

"La ciudad celestial usa también en su viaje de la paz terrena y de las cosas necesariamente relacionadas con la condición actual de los hombres. Protege y desea el acuerdo de quereres entre los hombres cuanto es posible, dejando a salvo la piedad y la religión, y supedita la paz terrena a la paz celestial. Esta última es la paz verdadera, la única digna de ser y decirse paz de la criatura racional, a saber, la unión ordenadísima y concordísima para gozar de Dios y a la vez en Dios. En llegando a esta meta, la vida ya no será mortal, sino vital. Y el cuerpo ya no será animal, que, mientras se corrompe, apega al alma, sino espiritual, sin ninguna necesidad, sometido de lleno a la voluntad. Posee esta paz aquí por la fe, y de esta fe vive justamente cuando refiere a la consecución de la paz verdadera todas las buenas obras que hace para con Dios y con el prójimo, porque la vida de la ciudad es una vida social.”



(SAN AGUSTÍN, La Ciudad de Dios, Libro XIX)



1ª)Explicar las ideas más importantes del texto.


2ª) Analizar el tratamiento del tema del hombre en un autor de la Época medieval y enmarcarlo dentro del pensamiento filosófico de dicho autor.


3ª) Exponer la relación de la filosofía del autor con en el contexto histórico, sociocultural y filosófico de la Época medieval .


4ª) Explicar el tratamiento del tema del hombre en un autor de la Época antigua.

RESPUESTAS:

1. Resumen: la ciudad celestial utiliza la paz terrena y la protege, siempre que no afecte a temas religiosos. Pero la paz terrena es menos importante que la paz celestial, que es la paz verdadera y la que colma las aspiraciones humanas, al permitir el encuentro con Dios. Alcanzada esta paz, el cuerpo se hará espiritual y colaborará con el alma en la búsqueda de Dios. Esta paz se consigue por la fe y esta FE se basa en el amor a Dios y al prójimo.

Ideas principales:
- Se nombra la existencia de la Ciudad Celestial, que para Agustín es el conjunto de todos lo seres humanos cuyo objetivo es el amor a Dios. La construcción progresiva de la Ciudad Celestial da sentido a la historia.
- Agustín afirma que la ciudad Celestial se ve favorecida por la paz terrenal, que es uno de los bienes que más va a valorar y que requiere la existencia de orden y justicia.
- Pero, como en todos los aspectos, destaca la paz celestial sobre la terrenal, puesto que Dios es lo más importante para San Agustín. La paz celestial la logrará cada persona en su propio interior y le permitirá descubrir a Dios y gozar de él.
- Afirma que solo tras lograr la paz celestial el cuerpo se convierte en una ayuda para acercarse a Dios. Aquí se refleja que Agustín considera que, en cualquier otra situación, el cuerpo no es más que un obstáculo para el alma, al estar llano de necesidades.
- Afirma que esta paz (la paz espiritual) solo se logra a través de la fe. Para Agustín, esta fe es un camino hacia Dios no solo mediante la consecución de la paz espiritual, sino también porque permite al hombre alcanzar el conocimiento verdadero, que colmará sus ansías de verdad y felicidad.
- Por último, añade que la fe incluye el amor a Dios y al resto de los seres humanos, puesto que la ciudad celestial es una “ciudad”, concepto basado en la sociedad.



2. Para entender la filosofía agustiniana es necesario tener en cuenta que este autor hacía radicar la grandeza específica del ser humano en sus capacidades intelectuales. Por ello, lo más cierto será lo que se siente en la propia interioridad. Esto tiene dos consecuencias:

• Para discernir las cosas y situaciones antes debemos conocernos a nosotros mismos, mediante el análisis personal, para sernos fieles (confesión).

• Es de la interioridad de donde surgen las ansias humanas de verdad y felicidad.

También es importante la influencia del neoplatonismo de Plotino (A Agustín le sorprendió su concepción de Dios como ser supremo, superior a cuanto la inteligencia humana puede comprender y que el objetivo del ser humano sea el retorno a Dios) y del cristianismo (cree en un Dios padre con amor hacia los seres humanos).

Para Agustín, filosofía y religión no se contradicen, sino que se complementan y perfeccionan. La filosofía sirve para desplegar las inquietudes del alma y la religión es la culminación de la progresión racional y colma las ansias de verdad y felicidad.

Dios es el objeto principal de la filosofía de San Agustín; a este respecto, define los siguientes principios:

• La existencia de Dios. El ser humano encuentra en sí mismo verdades eternas e inmutables, superiores y anteriores a todo cuanto ha conocido. Esas verdades exigen un ser necesario que sea su fundamento, este ser es Dios.

• Ejemplarismo divino. Agustín sitúa en la inteligencia divina las ideas de todo cuanto hay en el mundo (ideas ejemplares), a las que Dios irá otorgando realidad.

• Razones germinales. Todas las cosas surgen a partir de las semillas impresas por Dios en la materia.

• Dios está presenta en los seres por una doble razón: a) Los objetos se originan a partir de las semillas impresas por él en la materia; b) todas las cosas responden a sus ideas ejemplares. Por esto, podemos afirmar que el ser humano, como todos los demás seres, es imagen de Dios. Es en el ser humano donde la naturaleza divina está más presente.

San Agustín compara el ascenso a través de los diversos grados de conocimiento con la capacidad visual del alma, que se va desplegando a través de miradas sucesivas: “Las miradas del alma”.

• Primera mirada: imagen sensitiva. El alma da a los sentidos capacidad para percibir el mundo exterior, pero los sentidos intervienen activamente formando una imagen sensible o sensación.

• Segunda mirada: imagen de la memoria. La memoria se “posa” o “reposa” sobre la sensación proveniente de los sentidos y la compara con las pasadas, que ella recuerda.

• Tercera mirada: imagen del entendimiento. El entendimiento elabora conceptos o ideas con validez universal sobre los diversos objetos. Mediante estas ideas se forma el conocimiento científico, que san Agustín denomina razón inferior, porque no colma las aspiraciones del alma de felicidad y verdad.

• Cuarta mirada: imagen de la sabiduría o razón superior. El ser humano encuentra en su alma verdades eternas e inmutables, que intuye anteriores y superiores a todo cuanto ha aprendido. Son los principios lógicos, los axiomas matemáticos, los prototipos ideales de belleza…Estos principios proceden directamente de Dios y su conocimiento requiere contemplación y meditación. Además, colman las aspiraciones del alma de verdad y felicidad.



Dios es quien otorga al alma humana capacidad de conocer a través de la “iluminación”, Dios ilumina al alma y a los objetos para que ésta sea capaz de conocerlos. Así, razón y fe están íntimamente unidas: “Crede ut intelligas, intellige ut credas”. Solo la fe permite explicar aquello inalcanzable para la razón y solo gracias a la razón se comprenden ideas que hacen más fácil el camino hacia la fe.

Agustín establece los principios de sus ideas políticas. Para él, la paz es un bien tan escaso como deseado.

• El orden, condición de paz. El orden exige planificar, analizar, organizar, y reflexionar para dar a cada cosa su valor, poner a cada cosa en su sitio.

Para que el orden contribuya a la paz, deben cumplirse dos condiciones, las condiciones axiológicas del orden son concordia y acuerdo de las cosas entre sí (que en el ser humano exige esfuerzo reiterado) y ordenación de valores.

• La justicia es exigencia del Estado. Para que la justicia sea verdades debe cumplirse el respeto a la libertad individual y a los derechos individuales (derecho a la propiedad).

La moralidad está íntimamente ligada a la vida política. El amor es causa eficiente y formal de las sociedades y existen dos ciudades: la Cuidad Celestial (basada en el amor a Dios y sustentada por la caridad) y la Ciudad Terrenal (basada en el amor propio y a las posesiones materiales y sustentada por la autoridad, necesaria para controlar los individualismos). Hombres de ambas han convivido en el seno de las mismas sociedades históricas, pero el fin de la historia es el logro de la extensión de la Ciudad Celestial.

En cuanto al tema del HOMBRE, Agustín establece:

• Dualidad cuerpo/alma. El ser humano está compuesto por dos realidades diferenciadas: cuerpo y alma. El alma es la más importante de las dos y en ella encontramos: Principio vital (infunde al cuerpo vigor, armonía y proporción) y Principio espiritual (realiza funciones intelectivas y espirituales).

• El ser humano es imagen de Dios. Es el ser más parecido a él en todos los aspectos, pero dista de ser idéntico. Las cualidades exclusivas de Dios son:

- Eternidad: Dios es eterno, en él no existe el tiempo pero da existencia al tiempo. Como creador del ser humano es Padre. El hombre es temporal, pero su alma inmortal. En el hombre, la eternidad es memoria.

- Verdad: Dios es verdad e ilumina al hombre, permitiendo el conocimiento. En el hombre, la verdad se manifiesta como atención. La verdad está relacionada con Jesucristo (Hijo).

- Amor: Dios como Espíritu Santo se manifiesta como amor hacia el hombre. El deseo, el anhelo, la espera…son emanaciones en el hombre del amor de Dios.

• La culpa del pecado original. Todos los seres humanos reciben de sus progenitores la culpa por el pecado en el que Adán incurrió desobedeciendo a Dios. Pero el alma humana busca su propia regeneración, que puede lograr gracias a la ayuda divina. San Agustín expuso estas ideas en oposición al pelagianismo.

• El mal. Podemos distinguir dos tipos de mal:

- El mal físico. El sufrimiento es un camino hacia Dios, pues solo a través de él podemos estar seguros de que el Cielo ganado nos pertenece.

- El mal humano aparece cuando Dios entrega al ser humano capacidad de decisión (libre albedrío). No tiene, por tanto, su origen en Dios; sino que es la negación del bien que es Dios.

• La conciencia como distensión en el tiempo. La conciencia regula el discurrir de la actividad intelectual. El tiempo es la distensión de la propia conciencia porque: por la memoria, la conciencia hace presente el pasado; por la atención, la conciencia evita la huida del presente; y por la espera, hace presente el futuro aún por construir.



Padres de la Iglesia

3. San Agustín vive entre los siglos IV y V d. C. Es una época de grandes cambios y de decadencia del imperio romano. Esto último ocurrió por varias razones:

• Las invasiones bárbaras desestabilizaron el imperio tanto en el ámbito territorial como en el político y escultural. Esto se debió a la incapacidad de la milicia romana para expulsar a los bárbaros debido a la gran extensión territorial que ostente el imperio romano. Por eso, vivieron bajo el dominio de estos pueblos bárbaros durante un largo periodo de tiempo.

• El cristianismo se presentaría como un movimiento perturbador del imperio romano por un lado, y estabilizador por el otro. Desde un principio, las ideas cristianas chocaban contra el poder absoluto del emperador romano: “Dad al César lo que es del César; dad a Dios lo que es de Dios”. Pero, gracias a la facilidad de extensión de la doctrina cristiana, pronto el cristianismo se extendió no solo por Palestina, sino por todo el imperio. Esto llevaría al emperador Constantino a declara, por el Edicto de Milán (313) el cristianismo como religión más importante del imperio. Más tarde, el emperador Teodosio lo declarará religión oficial.

• Precisamente Teodosio va a producir uno de los mayores cambios en el imperio, al dividirlo a su muerte entre sus dos hijos, creando el imperio de oriente y el imperio de occidente.

La gran influencia de la Iglesia cristiana en todos los aspectos se va a apreciar en la figura de San Agustín. Hijo de madre cristiana, va a recibir una educación totalmente mediatizada por la Iglesia. Por otro lado, la vida desordenada y los devaneos intelectuales entre diferentes escuelas de pensamiento en la juventud de San Agustín reflejan el caos en todos los aspectos de la época en la que vivió.

Las manifestaciones artísticas están hermanadas con una doctrina cristiana vinculada al platonismo. Así, en las obras pictóricas y escultóricas podemos observar que el objetivo no es tanto la representación de la realidad sino que la imágenes representan ideas. Incluso en la arquitectura, la escasez de luz en los templos religiosos invita a un recogimiento introspectivo cercano a la anamnesis platónica. San Agustín también va a estar muy influenciado por el pensamiento platónico.

En sus inicios, San Agustín entró en contacto con el maniqueísmo, y es a partir de su encuentro con Ambrosio de Milán cuando se acercará a la filosofía de Plotino (neoplatonismo) y a un cristianismo comprometido que le ha llevado a ser considerado uno de los padres de la Iglesia (patrística). Éstos junto con los apologistas (defensores de Humanismo y de los escritos bíblicos), como Justino o Tertuliano, van a configurar el panorama filosófico de la época.

4. Platón defiende que cuerpo y alma no forman una unidad sustancial, sino que mantienen su identidad diferenciada. Su unión es funcional, porque son dos realidades heterogéneas: el cuerpo es mortal y material, el alma es inmortal e inmaterial.

Distingue tres funciones o potencias del alma:

- El alma es entendimiento (logos, nôus). En la parte racional del alma se hallan el conocimiento y la capacidad de comprender y razonar. Es la parte más divina del ser humano; a ella hace referencia la expresión alma-entendimiento. Predomina en los sabios y gobernantes, su virtud es la sabiduría y se sitúa en la cabeza.

- El alma es sentimiento (thymos). De la parte irascible surgen los sentimientos y afectos más nobles. Se le asocia el corazón, donde está toda la esfera afectiva del ser humano. Fomenta las ansias de dominio y poder. Predomina en guerreros, su virtud es la fortaleza y se sitúa en el pecho.

- EL alma es impulso pasional (epithimia). De la parte concupiscible surgen las ansias y deseos más puramente corporales. Fomenta la búsqueda del placer. Predomina en artesanos y comerciantes, su virtud es la templanza y se sitúa en el vientre.

Mediante el mito del carro alado, Platón explica esta división y como el auriga (la parte racional) trata de gobernar el carro, controlando el caballo blanco (parte irascible) y el caballo negro (parte concupiscible).




1 comentario:

Anónimo dijo...

Excelente comentario y examen!!