CONTEXTOS DE DAVID HUME


David Hume


El Empirismo, entendido como el movimiento filosófico que dominó la filosofía inglesa del siglo XVII y XVIII, fue una corriente que se  dio de manera simultánea al racionalismo, pues ambas tenían un  objetivo común: dotar a la filosofía de un método que le permitiese alcanzar los mismos logros que la ciencia de esa época conseguía, animada por los últimos descubrimientos de Newton.
La Inglaterra en la que se desarrolló el empirismo estaba marcada por las disputas entre partidarios del Parlamento y defensores de la monarquía absoluta. La burguesía estaba a favor de un Parlamento que disminuyese las diferencias con la nobleza, que seguía manteniendo sus privilegios medievales. Este enfrentamiento se convirtió en Guerra Civil, y acabó con la ejecución del rey Carlos I y la proclamación de la República. Tras varios años, ésta se disolvió para dar paso de nuevo a una monarquía absoluta, y que más tarde también fue reemplazada por una monarquía parlamentaria y constitucional al mando de Guillermo III de Orange, en lo que se conoce como la Revolución Gloriosa de 1688. Esta nueva monarquía llevo a Inglaterra a convertirse en la primera potencia mundial. Mientras tanto, se extendía por toda Europa el movimiento ilustrado, una corriente intelectual que fue heredera del Humanismo  renacentista y que puso las bases ideológicas para las distintas revoluciones que se sucedieron a lo largo de ese siglo y los posteriores.
La filosofía empirista defendía la idea de que la razón dependía de los datos sensoriales para alcanzar el conocimiento, en otras palabras, dependía de la experiencia, y ésta pasaba a ser el criterio de verdad. Los precedentes de esta filosofía residían en la larga tradición empirista, y cuyos autores más destacados fueron Occam, que afirmaba que era necesario el recurso a la experiencia para cualquier investigación; y Francis Bacon, defensor del método inductivo. Además de esta, los autores empiristas poseían otras características comunes que los identifican: niegan la existencia de ideas innatas; estudian el conocimiento humano, su origen, límites,…; niegan o reconocen la dificultad de la existencia de una metafísica válida; y toman como modelo el que poseían otras ciencias experimentales, como la física. Como contrapartida, el racionalismo, que se extendió por el resto de Europa, especialmente en Francia, rechazaba el recurso a la experiencia y ponía a la razón al frente del conocimiento. Los autores racionalistas, cuyo máximo exponente fue Descartes, si afirmaban la existencia de ideas innatas, y tenían como modelo de conocimiento el que poseía la matemática y la lógica, la deducción. Por último, también cabe destacar que, a la misma vez que el empirismo, se desarrolló en la Inglaterra de la época una corriente que buscaba modernizar y hallar nuevas teorías políticas de organización de un Estado liberal.

Guillermo de Orange


Algunos de los autores empiristas más destacados fueron Hobbes, Locke o Berkeley, sin embargo, el más influyente de ellos fue David Hume. Originario de Edimburgo, fue contemporáneo de autores ilustrados como Rousseau, Kant, Voltaire o Diderot, por lo que también fue influenciado por el movimiento ilustrado. El tema central de su filosofía era el conocimiento, sobre el que escribió una de sus obras más importantes “Tratado sobre la naturaleza humana”. Años más tarde, sintetizó el tratado en otra obra llamada “Investigación sobre el entendimiento humano”, con la que empezó a ganarse a los primeros defensores y detractores.  A lo largo de su vida, su filosofía poco a poco se fue radicalizando, alcanzando cada vez un mayor nivel de escepticismo, y llegando a rechazar la metafísica y la validez universal de la ciencia.
En cuanto a las influencias del empirismo, la idea de igualdad entre los hombres permitió un cambio en la concepción de Estado, iniciando así la defensa del liberalismo y de algunas de las concepciones instauradas en las sistemas políticos de hoy en día, como la división de poderes o la democracia. La crítica a la metafísica de Hume fue la base del positivismo y neopositivismo de los siglos XIX y XX. Años más tarde, fue Kant el encargado de sintetizar racionalismo y empirismo uniendo ambas corrientes en una extraordinaria síntesis, conocida como el idealismo transcendental.

1 comentario:

Marisol Medina UNAM dijo...

En otros blog he leído sobre las criticas y cuestionamientos hacia Hume, especiamente por E. Taylor 1927, sobre si era un gran filósofo o solamente un hombre extraordinariamente lúcido, pero para ser un hombre extraordinariamente lúcido primero se tiene que ser un extraordinario filósofo, requiere de un análisis profundo de cada impresión como el lo llamaba a su experiencia sensorial y no contaminarla por decirlo así de las ideas difundidas por otros respecto al mismo objeto,muchos lo citan como los antecedentes del neopositivsmo, corriente consagrada a la veracidad de la ciencia, pero e empirismo de Hume era una doctrina sobre el amor Humano era como tomar a la religión como una música para vivir y respetar a los que preferimos vivr sin ella, por que la religion es una necesidad derivado del ser humano, surge de él y para él,no visceversa y el positivismo lógico es esa otra cara de la moneda como la música que proporciona la religión (no se discuten las ventajas en diversos campos o desventajas de cada una, pero ambas tienen que llevarse como una apasionada doctrina) como decía Kant quien te proporciona la seguridad de saber que lo que conoces es cierto, como puedes saber que conoces sin conocer quelo que conoces es verdad, a mi mas bien me parece que el neopositivismo es más parecido al racionalismo de Descartes, aunque mas suave, que no se comprende del todo a Hume, y que más que un antecedente del siglo XVII estamos cayendo el el circulo del tiempo que menciona Nietzche al hablar de la moda retro.